Escoliosis

Cuando observamos la columna vertebral de frente se debe ver recta. Cuando la vemos de lado debemos poder observar unas curvas y contracurvas que son naturales o fisiológicas y que nos permiten la postura erguida al estar de pie, son la lordosis cervical, cifosis torácica y lordosis lumbar. Estos términos no son enfermedades sino que describen las curvas armónicas que debe tener toda columna sana.

Si vista de frente la columna no se observa recta y tiene un desplazamiento o desviación lateral lo llamaremos escoliosis. Realmente no hay solo un desplazamiento lateral, sino que también hay cierto grado de torsión o rotación de las vértebras.

La escoliosis puede ser debida a varias causas. La existencia de algunas enfermedades neurológicas o del músculo pueden favorecer el desarrollo de escoliosis. Otras veces una malformación de las vértebras desde el nacimiento es la causante de este problema. La gran mayoría de las ocasiones no hay una causa identificada claramente. A la escoliosis sin causa identificada se le llama escoliosis idiopática. Durante la vida adulta los desgastes de las articulaciones entre las vértebras y los desgastes asimétricos de los discos intervertebrales pueden ocasionar escoliosis.

La escoliosis tiene distintas implicaciones y consecuencias, dependiendo del grado o gravedad de la escoliosis y de la causa que la ha generado. Generalmente produce una asimetría visible del tronco, de más o menos intensidad dependiendo de lo desviada que esté la columna. Si la columna está rotada también lo estarán las costillas en su nacimiento desde la columna y eso puede generar un abultamiento o giba costal.

La afectación de la capacidad respiratoria se puede dar en escoliosis graves. Si la escoliosis está presente con desgastes o artrosis existe la posibilidad de que exista dolor, que puede ser debido al propio desgaste o a la irritación de raíces nerviosas.

Se diagnostica viendo y explorando al paciente. Observando la espalda en algunas maniobras específicas se puede identificar la presencia de una escoliosis. La confirmación del diagnóstico se realiza con radiografías. La radiografía permite diagnosticar el tipo de escoliosis, la magnitud o gravedad y la madurez esquelética del paciente.

Es primordial identificar qué tipo de escoliosis es el que afecta al paciente, su gravedad y su poder estimar su pronóstico para poder tomar las mejores decisiones.

Dependiendo de las características de la escoliosis es necesario plantear un tratamiento u otro. En escoliosis idiopática del adolescente se ha demostrado que el uso del corsé, mientras hay inmadurez esquelética y una magnitud moderada, mejora la evolución. Cuando hay una escoliosis idiopática grave o un empeoramiento de la magnitud se puede plantear la cirugía. La operación consiste en enderezar la columna y fijarla con unos implantes para que no vuelva la escoliosis. Las escoliosis de origen congénito y debidas a enfermedades neurológicas o musculares son más complejas de tratar cuando se necesita cirugía.

Si quiere más información recomendamos la lectura del texto Scoliosis Handbook de la Sociedad Española de Columna Vertebral – GEER. También se recomienda el apartado de información al paciente con escoliosis de la web de la Sociedad Española de Columna Vertebral y de la Scoliosis Research Society.

El contenido de esta página tiene carácter exclusivamente divulgativo; si necesita consejo médico profesional, consulte con el Dr. Hernández.